Empresas sociales: ¿existimos más allá de las buenas intenciones?

Desde las definiciones teóricas, las empresas o marcas sociales son aquellas que buscan tener una repercusión positiva en la sociedad y ayudar a solucionar problemas colectivos.

Las empresas sociales formamos parte de lo que se denomina como “el tercer sector o “economía social”, un fenómeno que está en crecimiento, porque se ha convertido en una exigencia de nuestra sociedad. 

En el sentido práctico, saliendo de Asia y los países anglosajones, muchas de las empresas de matriz responsable o comprometidas con una mejor sociedad, suelen rayar en el greenwashing, las “buenas intenciones” o las pequeñas iniciativas dentro de las grandes corporaciones, que están muy lejos de lograr un cambio radical en la sociedad y el ambiente.

 

 

El propósito de una empresa es esencial para que ésta tenga una base sólida desde dónde apalancarse, por lo que antes de hablar de responsabilidad social empresarial tendríamos que pensar en el propósito de las compañías y su impacto real en la sociedad.

Hay emprendedores sociales espectaculares, pero hay que diferenciar los proyectos que se hacen con sentido y no por seguir una moda, como a veces ocurre. Siempre tenemos que tener en cuenta que una empresa es un generador de riqueza y esto es fundamental para lograr un impacto social positivo, porque sin riqueza no hay mejora que podamos realizar.

 

Domiri Collection & ODS

 

Esta reflexión es particularmente valiosa, en el sentido de que no podemos hablar de una empresa socialmente responsable por fuera de los parámetros de rentabilidad empresariales, que deben enfrentarse a la dura y competitiva realidad de los mercados. Aún si se trata de una organización sin fines de lucro, como muchas fundaciones, debe garantizarse la rentabilidad para operar, lo que no es poca cosa. 

En Domiri Collection hemos tenido un impacto real en la sociedad, aunque solo sea en la creación de empleo o la creación de conocimiento que hemos realizado en nuestro sector. 

Pero somos conscientes de que ser empresarios responsables es mucho más que eso: debemos hacer más por los problemas sociales, culturales y ambientales de nuestras sociedades. En este sentido, hemos ampliado nuestro impacto social apoyando la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Si logramos involucrar a más personas, empresas y gobiernos en esta línea de responsabilidad y compromiso, el impacto será radical, si no, habrá valido más que la pena el intento, el aprendizaje, el abrir este nuevo camino con partners capaces de impactar positivamente la sociedad.

 

Domiri Collection

 

¿Hay un vacío de emprendedores sociales en México y Latinoamérica o no los conocemos?

Por eso nos preguntamos: ¿dónde están los emprendedores sociales de México y Latinoamérica? ¿por qué no impactan? ¿será que no los conocemos?

Sabemos que sí hay emprendedores sociales, pero muchas veces esas empresas no llegan al consumidor, no logran construir una imagen que trascienda, no son algo aspiracional. Por eso nosotros luchamos para que esas personas tengan más visibilidad.

 

 

Está claro que millennials centennials son enormemente conscientes de la necesidad de  mejorar el mundo tal y como lo conocemos. Un 30% de los primeros y un 60% de los segundos no se imagina trabajando en una empresa que no produzca un impacto positivo en la sociedad.

Los estudios son claros sobre cuáles son sus valores e intereses, pero quizás los medios están situando a referentes como emprendedores sociales que no dejan de ser proyectos bien intencionados, con ningún mal pero con poco impacto en la sociedad. Nos encontramos también con oportunistas y demagogos que se suman a la moda, pero que no tienen ninguna voluntad en mejorar nuestra sociedad, sino aprovechar el momento.

Aún así los buenos emprendedores sociales existen, pero ¿por qué no trascienden? Para Domiri Collection la gran cuestión no es si las empresas sociales no han trascendido al gran público sino preguntarnos por qué las grandes corporaciones quieren ahora transformarse en empresas más sociales para seguir trascendiendo o mantener su relación con el gran público.

 

 

Las empresas sociales hemos sido hasta hoy la punta del iceberg que representa el cambio cultural que se está produciendo, la avanzada de un movimiento que acaba de entrar en la conversación masiva, una tendencia ascendente que, ahora más evidente que nunca, ha llegado no solo para quedarse si no para transformar el modelo y sociedad en el que vivimos.

Estas son las empresas que han sido innovadoras, valientes y pioneras. Los primeros en conquistar un territorio desconocido donde había unos pocos locos convencidos. Ahora llegan las caravanas organizadas, a beber de las mismas fuentes y pretender apuntarse el tanto y colocar la bandera antes que la ponga el otro.

Hay empresas sociales auténticas, claro está, aunque parece que mientras más auténticas son, menos se conocen. Hay una tendencia por la que muchas “buenas intenciones” quieren colarse, también.

 

 

La asociación empresarial estadounidense Business Roundtable, sorprendió con su declaración que re-plantea sustancialmente el fin de una compañía. La propuesta establece sustituir el principio que prioriza la obtención de beneficios solo para los accionistas, por un propósito mucho más amplio que incluye a los clientes, trabajadores, proveedores, apoyo a la sociedad y la protección del medio ambiente.

El proyecto fue firmado por 180 líderes de las principales compañías del planeta y destapó un amplio debate en el mundo de los negocios, no solo de Estados Unidos, sino del todo el planeta.

 

 

Las buenas intenciones están en la mesa, la pregunta sigue pendiente: ¿los empresarios sociales existimos más allá de las buenas intenciones?

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